31.10.06
27.10.06
26.10.06
Conversaciones
yo solo puedo contar hormigas
que trepan por la pared.
ayer eras la falta de,
y hoy tenés un ojo nuevo:
"un botón que cuelga
como el zárate brazo largo".
te cuento del picaflor que come
de la planta que me alimentó,
y me hablas de lenguas a la vinagreta,
de 129 hablaciones de lenguas de ave,
de la razón absoluta de alá
y lo inconvincente de la ciencia
y los cosméticos para roedores.
después retrucás que te inhiben
mis formas de pensar tu instante:
decís que no es mi poema,
sino tu confesión rendija,
cuadrado en círculo, trapecio
en rombo, avión en pentágono,
escritura automática para tocarme.
que trepan por la pared.
ayer eras la falta de,
y hoy tenés un ojo nuevo:
"un botón que cuelga
como el zárate brazo largo".
te cuento del picaflor que come
de la planta que me alimentó,
y me hablas de lenguas a la vinagreta,
de 129 hablaciones de lenguas de ave,
de la razón absoluta de alá
y lo inconvincente de la ciencia
y los cosméticos para roedores.
después retrucás que te inhiben
mis formas de pensar tu instante:
decís que no es mi poema,
sino tu confesión rendija,
cuadrado en círculo, trapecio
en rombo, avión en pentágono,
escritura automática para tocarme.
24.10.06
16.10.06
*cebra

una cebra desparramada, rota:
rayas caídas al suelo del estacionamiento
los supermercados surten sus efectos
amortiguan la caída de las rayas
con los hilos que mis ojos tejen a la cebra
succionan finamente el espacio tiempo
y veo que ve la cebra desnuda de interrogaciones
la inmensidad de la playa de cemento hirviente
el medio día salvaje del súper multinacional
me miro las puntas de los pies, las zapatillas rotas
la puntera de goma rajada por los años o las caminatas
ojos de cebra que interrogan al hipopótamo que bosteza
la mueca inevitable de su rayado rostro, muda de preguntas
y le sonrío y le acomodo las crines, le acerco una o dos rayas
me muerdo un poquito el labio inferior y bostezo como la tarde
como el hipopótamo que también calla y otorga en el mismo playón
a la misma hora de la misma ciudad, y rasco la oreja equina
pero no le miro los dientes: papá dice que a caballo regalado no
y después suspiro mirando al cielo por no llorar
o porque el sol ciega y seca corazones poéticamente
y noto como a mí también se me empiezan a caer los lunares
uno a uno, y esta vez soy yo la que mira con ojos de bestia
a una mujer que se mira, la punta de las zapatillas rotas
desnuda de interrogaciones en la inmensidad de la playa
de cemento hirviente, las punteras de goma rajadas
y en un gesto de piedad no me mira los dientes,
pero me rasca la oreja, muda de preguntas,
por eso de que a caballo regalado...
mientras bosteza indulgente.
... de la madre

>llamarlo:
padre de mis hijos
sangre de mí
en mi cama
sábanas acabadas.
>actuar
por defecto,
sentir la vida
dentro
actuar
a los efectos:
alardear con
los armónicos
que le sacaste
a una aspiradora.
>llamar
lo siento:
lo
que dije de mis hijos
que dije de mí
que dije de tu cama
que dije de mis sábanas
que dije de acabar.
6.10.06
entomologia

boca como extensión del sexo,
jurándole que no volveremos a incendiarla
de cristales opacos, de nosotros mismos.
a tomar sus pequeñas alas en su contra.
metiendo su cuerpecito dentro del nuestro,
saboreando la carne dulce y suave, gris y bella.
el sol entrando nos deja una mancha
vil o cósmica: testigo del infierno
y se retuerce temblorosa en nuestras manos.
y no notamos como finas plumas
caen llenándolo todo, tapando la miseria.














