conversaciones de salón I
dimitri era igual al pibe valderrama después de tres o cuatro formas de destrozarse la subjetividad. ella quería agarrarlo desprevenido y cortarle un rulito para ponerlo en su boca y tragarselo.
el pibe dimitri le explicaba la diferencia entre la física cuántica y la física que permitía a valeria tener ese culo tan hermoso. le miraba las piernas desnudas mientras ella coleccionaba maníes en la cerveza y pensaba en su naturaleza fragmentaria; en las polillas azules que se encandilan con los negros ojos de valeria; los mismos ojos que el cuadro colgado en la pared del comedor.
ella: la heredera de juliete vinoche, maestra de la ilusión. la que enciende conciencias contaminadas de tradición cristiana. cuidadora de plantas carnivoras come-pitos dorados. asesina a sueldo de empleados públicos y trabajadoras sociales contratadas por empresas prestadoras de salud o escuelas secundarias del conurbano.
chupa mate profesional, tímida aleatoria: mirando como el pibe dimitri era el mismo de la franja que culminaba su monólogo balanceandose en la silla, diciendo: yo antes de resignarme, me la cojo a tu novia.










