2º piso
mi vecino el pigmeo
cuelga sus ropas proletarias por días
en la cuerda al sol o la lluvia,
se de sus mínimas vestiduras
pero no recuerdo nunca su cara.
no se si extraño la vida patagónica
o me aburre la persistencia húmeda
en la cuerda al sol o la lluvia.
me pregunto con qué se alimenta
y si sueña con limones caídos al suelo,
si prende la hornalla derecha
para hacer el mate, como yo.
F.
mi vecina la que está casada
tiene dos hijas y un grave error
se levanta a la 6 y desaparece hasta la noche.
a veces su voz sube la escalera
de la mano de otra más pequeña
mientras hablan de sueño, hambre, y mañana.
otras veces se escucha al error
misógino impotente, escupiendo sobre las niñas,
mi vecina y la amarga vida en suerte.








