
y tuve que lavarme los dientes con mi cepillo;
y tuve que morder el tapón de la bañera,
que ya estaba mordido, cómo puede ser;
y dejé que mi perro husmeara en tus cosas,
durmiera la siesta en el sillón, total no es mío;
y te grité que estabas jugando conmigo:
que para qué quiero la llave si no estás,
que cómo hago si no estás,
si la guitarra está desafinadísima
y sabés que no se tocar la guitarra!
si ni siquiera estás para escuchar mis gritos,
para decirte que me estoy cagando de frío,
que odio que apagues la calefacción
y me dejes sola acá, y te vayas al carajo,
como si no te importara.




